El precio de la formalidad
El castigo silencioso de sostener una empresa.
Hace algunas semanas recibí un mensaje de una persona que admiro muchísimo mencionando que había tomado una decisión un poco dolorosa pero necesaria, estaba cerrando su división de maquinados en su empresa.
A ella, la conocí en el 2019; el mundo de los maquinados aunque es fascinante, realmente es muy pequeño. Su padre era conocido en el ramo como referencia de maquinados para piezas de grandes dimensiones, y cuando digo grandes me refiero a piezas donde las dimensiones se utilizan los metros como medida con tolerancias de micras.
En una muy breve charla que tuvimos hablamos de lo complicado del modelo de negocio por diferentes factores y aunque si hay mucha competencia con Asia hay un par de factores internos que orillaron a este tipo de decisión. El primero fue el incremento tributario y el segundo la competencia “informal”.
Y por los comentarios que me hicieron llegar sobre la Reflexión anterior de Las matemáticas de las reformas me atrevo a explicar el impacto de estos dos aspectos.
La carga tributaria.
Los políticos que ahora están en el poder, afirman que son diferentes a los de antes… aunque provengan de los partido que estuvieron antes en el poder. Estos “nuevos” han afirmado en sus eternas campañas mañaneras que no habrá nuevos impuestos; pero lo que no dicen es que están encareciendo los que ya existen mediante reformas y actualizaciones.
En los últimos años, sostener una nómina formal se volvió más caro.
No sólo por el aumento de vacaciones. O por la reducción de la jornada laboral. Desde el 2020 viene un incremento gradual a la cuota patronal en la parte de las pensiones (esas que el gobierno toma como su caja chica). Estos incrementos vienen con esteroides por que son calculados en base al salario el cual desde el 2020 a la fecha a aumentado un 155.7%
De forma simple: aunque no hayan creado un impuesto nuevo, sí encarecieron la formalidad. Entre el aumento del salario mínimo, la reforma de pensiones y mayores obligaciones laborales, sostener una nómina formal hoy cuesta mucho más que hace cinco años.
La competencia informal.
Estamos hablando del mundo de los maquinados, digamos que las empresas no andan en los tianguis y mercados ambulantes buscando proveedores. No. En este tipo de negocio, la informalidad sí emite factura. Y no me refiero a las facturas apócrifas que venden los del 69b. Me refiero a que hay un cambio interesante en la economía del oficio. Vamos a los datos.
El incremento tributario no ha sido “gratis”, ahora hay menos patrones que soportan los incrementos. Tan solo de septiembre de 2023 a febrero de 2026, el número de registros patronales afiliados al IMSS se redujo en más de 53 mil. No es exactamente lo mismo que ‘empresas’, pero sí es una señal clara de que hay menos patrones sosteniendo empleo formal.
Los datos del SAT no ayudan demasiado para medir este fenómeno con limpieza, porque mezclan universos distintos: contribuyentes inscritos, contribuyentes activos, personas físicas, personas morales, asalariados y otros regímenes. Sirven para ver recaudación; no siempre para entender estructura empresarial.
Además una empresa puede tener varios registros patronales, pero con los datos que existen y sobretodo con el incremento de registros de RFC en la modalidad del RESICO (Régimen Simplificado de Confianza) podemos intuir que los que antes eran empleados de empresas de maquinados ahora compiten con las empresas que les enseñaron. Y no es que sean los villanos del cuento, al contrario.
Son el resultado de los cambios y reformas que parecen estar diseñadas para castigar a las empresas que le apuestan a la inversión de infraestructura, que se arriesgan en la formación de talento, empresas que luchan en fortalecer la economía responsable.
No hizo falta que crearan nuevos impuestos; solo bastó con encarecer la formalidad para erosionar la base que sí produce, sí entrena y sostiene el empleo. Y cuando sostener empresa se vuelve castigo, el problema ya no es fiscal. Es estructural.
¡Hasta la próxima!
Si conoces a alguien que hoy esté cargando nómina, inversión y capacitación en un entorno cada vez más pesado, compártele esta reflexión. A veces, cuando una decisión se siente demasiado solitaria, recordar que no todo está perdido también hace diferencia.



